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Alergia al sudor: ¿En qué consiste?

Anteriormente hablamos, en otro artículo, de cómo el sudor puede tener efectos y empeorar algunas enfermedades o lesiones cutáneas, como por ejemplo, la dermatitis o la psoriasis. Asimismo, también hablamos de la capacidad irritante que posee el sudor en los ojos, lo que hace llevar a pensar que podemos sentir alergia al sudor.

Desde Driosec, expertos en control integral de la sudoración, explicaremos si existe realmente la alergia al sudor, qué casos pueden producir esta sensación, cuáles son los síntomas y cómo actuar para evitar y tratar estas molestias.

¿Existe la alergia al sudor?

Aunque muchas personas refieren molestias y lesiones cutáneas tras sudar, los dermatólogos no consideran que exista esta alergia, aunque sí otras patologías o lesiones que pueden tener su origen en la sudoración o se hallan relacionadas con ella:

Urticaria colinérgica

Este tipo de urticaria se produce ante situaciones en que el calor corporal y la sudoración aumenta (como el ejercicio, los baños calientes, la comida picante o el estrés). Las lesiones cutáneas son habones (ronchas) que pueden mantenerse hasta 30 minutos, o más, pero desaparecen al cesar el estímulo que las había producido.

Las lesiones dérmicas son muy pruriginosas (causan mucho picor) y van precedidas por sensación de calor y quemazón.

Suelen aparecer en tórax y brazos, pero puede sufrirse en otras zonas.

Aunque la reacción es muy similar a la de una urticaria de origen alérgico, no se trata de una al no aparecer inmunoglobulina E (IgE) contra ningún alérgeno específico.

Estas molestias se tratan generalmente con antihistamínicos para reducir el picor.

Dermatitis

El sudor puede empeorar los casos de dermatitis de cualquier origen (atópica, irritativa, alérgica…) por distintos mecanismos. Por una parte, el propio sudor sobre una piel ya inflamada puede aumentar la irritación y hacer que la dermatitis sea más mantenida. Además, el sudor puede transportar a otras partes de la piel sustancias irritantes o alérgenas como perfumes, detergentes, cosméticos, etc. Por ello, en pacientes con tendencia a la dermatitis se debe controlar la sudoración excesiva.

Deshidrosis o eczema dihidrótico

Se trata de un tipo específico de dermatitis crónica que afecta a las palmas y dedos de las manos y a las plantas de los pies. Es muy común en personas con antecedentes de dermatitis atópica y suele relacionarse con hiperhidrosis palmar.

Sudamina

A veces no es el sudor en sí, sino su obstrucción la que puede producir molestias. La sudamina (también llamada miliaria) se produce cuando los conductos de las glándulas ecrinas se obstruyen, el sudor queda retenido en la epidermis y no puede liberarse por el poro, lo que causa hinchazón y lesiones en forma de pequeños granos o pápulas. Es frecuente en pieles finas y sensibles, como la de los bebés, y suele aparecer en zonas como la cara, el cuello, la espalda o el pecho. También es típico de personas que pasan mucho tiempo encamadas o sentadas, en las que la piel no es capaz de transpirar con normalidad.

¿Cómo podemos actuar para evitar y aliviar las molestias por el sudor?

En primer lugar, si sufrimos sudoración excesiva o hiperhidrosis (o tenemos la sospecha), y si tenemos la piel sensible o con tendencia a padecer lesiones de la piel, es fundamental ponerse en contacto con un profesional de la dermatología que pueda valorar nuestra situación y ofrecernos las soluciones pertinentes a nuestros problemas.

Asimismo, es importante tener en cuenta ciertas cuestiones de nuestro día a día que os pasamos a detallar:

  • Escoged siempre que sea posible ropa de fibras naturales, de colores claros para evitar la refracción solar y que no sea ajustada, para así permitir que el sudor se evapore y no quede retenido.
  • Evitad exponeros a temperaturas elevadas o fuentes de calor intensas, como por ejemplo, estar largos períodos de tiempo bajo el sol, e intentad estar en sitios ventilados y frescos.
  • Tras sudar, ya sea por realizar ejercicio o por otra cuestión, es importante que os duchéis a la mayor brevedad e hidratéis vuestra piel tras el baño o ducha. El resultado será mejor si además de hidratarla podéis aplicarle sustancias calmantes.
  • Si tenéis la piel sensible, evitad sustancias, como perfumes o cosméticos, que puedan ser irritantes o utilizar aquellas que sepáis que no os causarán daños.
  • Haced uso de antitranspirantes, sin alcohol preferiblemente, para reducir y controlar la sudoración y sus efectos.

Si precisáis de mayor información sobre cómo controlar la sudoración y sus efectos, os recomendamos seguir los artículos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestra amplia gama de productos antitranspirantes.

Bibliografía

Elisa Suñer

Elisa Suñer

Elisa Suñer Ollé es farmacéutica especializada en formulación magistral y dermocosmética. Como Scientific Corporate Advisor de MartiDerm, revisa los contenidos científicos de Driosec para garantizar su rigor y fiabilidad. Más sobre el autor...

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