Anteriormente os hemos hablado de afecciones cutáneas con mayor, menor (o supuesta) relación con el sudor, como la dishidrosis. Y es que al encontrarse las glándulas sudoríparas en la dermis, y expulsar el sudor a la epidermis, éste sudor puede afectar a la capa superior de la piel. Hoy, desde Driosec, expertos en control integral de la sudoración, os hablamos de la hidradenitis, en qué consiste y si tiene o no relación con la hiperhidrosis.
¿Qué es la hidradenitis y cuáles son sus síntomas?
La hidradenitis o hidradenitis supurativa (HS) es una afección cutánea crónica, que consiste en la aparición de brotes reiterados de lesiones inflamatorias (como abscesos y nódulos).
Suelen aparecer en zonas de pliegue o roces, como las axilas, las ingles, los glúteos, los genitales o bajo las mamas. En estas zonas, además, hay una abundante cantidad de glándulas apocrinas, relacionadas con las hormonas masculinas (andrógenos).
Los síntomas de la hidradenitis son los siguientes:
- Aparición de bultos rojizos u oscuros, con poros agrandados que se abren.
- Supuración de líquido y pus con olor desagradable.
- Dolor.
- Aparición de cicatrices y fístulas.
- Posibles molestias al realizar movimientos, así como problemas psicológicos asociados como baja autoestima, depresión o problemas en el ámbito social.
¿Por qué se produce y qué factores pueden aumentar el riesgo de padecerla?
Aunque el origen de la hidradenitis aún es desconocido, se la relaciona con diversos factores genéticos, conductuales y medioambientales. Se considera una enfermedad autoinflamatoria.
La suma de estos factores genera que los folículos pilosos asociados a las glándulas apocrinas se bloqueen, lo que conlleva una obstrucción y acumulación de queratina en su interior y riesgo de sobreinfección bacteriana.
Debido a esta acumulación que puede generar una infección, los folículos se dilatan hasta abrirse, liberando el contenido al exterior. Esto produce una respuesta inflamatoria que puede ser exagerada.
En lo referente a los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer hidradenitis, o que ésta sea más grave, encontramos:
- Tener una edad sobre los 20 años, aunque puede aparecer a cualquier edad.
- Ser mujer, pues el 80% de las personas que la padecen son de sexo femenino.
- Disponer de antecedentes familiares.
- Utilizar ropa muy ajustada que produzca roces.
- Tomar fármacos como el litio o ciertos anticonceptivos.
- Fumar (entre un 70 y un 89% de los afectados por hidradenitis es fumador).
- Sufrir obesidad.
- Problemas metabólicos (p.ej. diabetes)
- Depilación mediante rasurado y uso de ciertos productos desodorantes que sean irritantes.
A pesar de lo que pueda creerse, la hidradenitis no es infecciosa ni está relacionada con una higiene deficiente.
¿Qué relación tiene con el sudor?
Aunque la hidradenitis se produce por una obstrucción en los folículos pilosos asociados a las glándulas sudoríparas apocrinas, no existe relación entre una situación clínica y la otra. La hidradenitis consiste en la obstrucción en el folículo piloso, no en los conductos sudoríparos.
Por otra parte, aunque el sudor no es causante de la hidradenitis, sí puede empeorar la situación.
La humedad del sudor puede promover la proliferación bacteriana que puede mejorar las condiciones para que se dé una obstrucción, así como mayores roces.
Además, el sudor cuenta con elementos como algunas sales, que en contacto con las heridas que genera la hidradenitis puede hacer que ésta sea más molesta y dolorosa.
¿Cómo se pueden prevenir y tratar la hidradenitis y la hiperhidrosis?
Al ser enfermedades crónicas que en muchos casos pueden ser debidas a causas genéticas, no siempre es posible prevenirlas, pero sí reducir sus efectos.
En ambas enfermedades es muy importante el estilo de vida que se lleve a cabo, ya que éste puede ser fundamental. Algunas pautas beneficiosas a seguir a cabo en ambos casos son las siguientes:
- Realizar ejercicio físico moderado y regular, así como mantener una dieta sana, para reducir el riesgo de padecer sobrepeso u obesidad.
- Evitar la ropa ajustada y optar por prendas de tejidos naturales que favorezcan la transpiración.
- Mantener unos correctos hábitos de higiene y evitar productos que puedan ser irritantes.
- Recibir atención de un profesional de la dermatología ante cualquier duda o sospecha.
Ahora ya sabéis acerca de la hidradenitis. Si precisáis de mayor información sobre cómo controlar la sudoración y sus efectos, os recomendamos seguir los artículos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestra gama de productos antitranspirantes.
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