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Perfumes y sudor: ¿Cómo utilizarlos correctamente?

El perfume es una sustancia cosmética de gran uso en la actualidad, aunque se usa desde hace mucho tiempo. No todos son iguales, y además, se debe tener en cuenta que los perfumes deben aplicarse de cierta forma para que su olor permanezca.

Desde Driosec, expertos en control integral de la sudoración, os explicamos acerca de los perfumes, qué efectos pueden tener en caso de sudor y cómo utilizarlos correctamente si tendemos a sudar mucho.

¿Cómo y para qué se originaron los perfumes?

La creación del perfume en la cosmética se atribuye a los egipcios, si bien, ya existen evidencias de que en la época neolítica se quemaban plantas aromáticas para venerar a los dioses, como su nombre indica, ya que perfume, del latín per-fumun, significa “a través del humo”.

El buen olor de los perfumes pasó de utilizarse en ritos a incorporarse en el día a día, acercando el olor divino al plano más mundano. Por ejemplo, en Mesopotamia, las personas impregnaban sus cuerpos con aceites y las mujeres rellenaban sus joyas con plantas aromáticas.

En Grecia, se implantaba la cultura del culto al cuerpo y la creencia del mens sana in corpore sano, por lo que los perfumes son muy importantes para esta cultura no solo en lo referente a la belleza, sino también en la medicina.

Lo que hoy se conoce como la aromaterapia se practicaba por Hipócrates, el padre de la medicina como la conocemos. Las plantas aromáticas se utilizaban para tonificar y aromatizar su cuerpo.

Para los griegos, el perfume sólo podía proceder de los dioses, porque aparte de potenciar la belleza, tenía propiedades medicinales.

Tras sufrir un retroceso durante la época romana y la Edad Media, el perfume ganó muchísima trascendencia en el Renacimiento, sobre todo en Versalles. El perfume se utilizaba para enmascarar los malos olores y la suciedad y se incorporó en la elaboración de prendas y objetos, por ejemplo, los guantes. Así se sitúa este punto como uno de los más importantes centros perfumistas. En 1709, se crea en Colonia, el agua de colonia, un artículo de lujo, de aroma ligero y fresco.

En el siglo XIX se da la revolución en el sector y se inicia el sector tal y como lo conocemos actualmente.

¿Qué sucede si aplicamos perfume y sudamos?

En algunos casos, algunas personas tienen un sudor con mal olor, o bromhidrosis. Ésta se produce cuando las bacterias de la piel, que prosperan sobre todo en ambientes cálidos y húmedos, descomponen el sudor y liberan compuestos volátiles de mal olor.

Los desodorantes son productos de higiene y cosmética que se utilizan para reducir y enmascarar los malos olores, mientras que los perfumes son productos que aportan buenos aromas.

Cuando aplicamos perfume para disfrazar el olor del sudor, no sólo no conseguimos esto, sino que el perfume intensificará el olor del sudor. Esto se deberá a que se pueden mezclar los componentes del sudor y del perfume y que la mezcla tenga un olor aún más desagradable y fuerte.

Además, si aplicamos el perfume con la piel sudorosa, es frecuente que éste no permanezca en la piel durante mucho tiempo, ya que es preciso que éste se aplique en la piel limpia y seca.

Otro factor a tener en cuenta es que la sudoración excesiva muchas veces puede macerar e irritar la piel en exceso. Utilizar perfumes con base alcohólica sobre esa piel irritada puede agravar más aún el problema.

¿Cómo podemos utilizar correctamente los perfumes en caso de sudoración?

Como hemos comentado, para utilizar de forma correcta los perfumes en caso de sudoración es importante tener en cuenta ciertas consideraciones.

El perfume no solo puede no enmascarar el olor del sudor, sino empeorarlo, por lo que en primer lugar es importante actuar ante el sudor.

Para reducir y controlar la sudoración excesiva es fundamental controlar las posibles causas que pueden producirlo o aumentarlo, siguiendo los siguientes hábitos:

  • Evitar la exposición a focos de calor y ventilar y humidificar los espacios.
  • Hidratarnos correctamente.
  • Llevar ropa ligera, de fibras transpirables, holgada y de colores claros.
  • Evitar los esfuerzos físicos y realizar ejercicio físico moderado y regular.
  • Llevar una dieta equilibrada, evitando los alimentos grasos, excitantes, calientes y picantes, así como el alcohol.
  • Mantener una correcta higiene y hacer uso de antitranspirantes.

Los antitranspirantes, a diferencia de los desodorantes, que actúan sobre el mal olor del sudor, controlan la transpiración, reduciendo así el riesgo de bromohidrosis

Una vez seguidos estos pasos, y haciendo uso de antitranspirantes, los perfumes deben ser aplicados en la piel limpia y seca a la que se le haya puesto un poco de crema o vaselina que retenga el olor. También se puede poner en la ropa, para que se mantenga durante más tiempo el buen olor.

Ahora ya sabéis acerca de los perfumes y el sudor. Si precisáis de mayor información sobre cómo controlar la sudoración y sus efectos, os recomendamos seguir los artículos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestra gama de productos antitranspirantes.

Bibliografía

 

Elisa Suñer

Elisa Suñer

Elisa Suñer Ollé es farmacéutica especializada en formulación magistral y dermocosmética. Como Scientific Corporate Advisor de MartiDerm, revisa los contenidos científicos de Driosec para garantizar su rigor y fiabilidad. Más sobre el autor...

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