Piel y sudor van muy relacionados, ya que el sudor se elimina a través de las glándulas ecrinas y apocrinas del cuerpo, que se ubican en la dermis, una de las capas de la piel. La presencia del sudor de forma excesiva puede afectar a la piel y a su vez existen enfermedades dermatológicas que pueden condicionar mayor o menor sudor.
Desde Driosec, expertos en control integral de la sudoración, os contamos si el sudor puede afectar a los problemas de piel, si estos pueden afectar también a la sudoración y cómo debemos actuar.
¿Cómo puede afectar el sudor a la piel?
El sudor es una secreción formada en su mayoría por agua, pero también por sales y diversos ácidos orgánicos, entre otras sustancias. Estas pueden irritar la piel, ya que al sudar, la piel también pierde humectación y elementos esenciales que la protegen.
Por una parte, si nuestra piel es sensible o está dañada previamente de alguna manera (por ejemplo, hemos sufrido una quemadura solar, una herida abierta o tenemos alguna condición de la piel como descamación o dermatitis entre otras), el sudor puede agravar los síntomas o producir molestias.
Por ejemplo, en el caso de la dermatitis, esto se ha comprobado en diversos estudios llevados a cabo en Japón. En el estudio realizado en la Universidad de Hiroshima, el 80% de los participantes refirieron que su dermatitis empeoraba con el sudor. El otro estudio, realizado en 2011 por la Universidad de Kyorin en Tokio, llegó a la misma conclusión.
Otro caso en que el sudor puede irritar la piel es la psoriasis inversa, que presenta manchas lisas de piel roja e inflamada que empeoran con el sudor.
A su vez, el sudor también puede ser responsable originar problemas cutáneos. Entre ellos destaca por ejemplo el eritema debido al calor, una condición en que la piel, al estar en contacto prolongado con las sales y ácidos del sudor, se enrojece e irrita.
Otra situación habitual es la miliaria, sudamina o sarpullido por calor, es otro problema de la piel que puede aparecer a causa del sudor. En estos casos, los conductos sudoríparos, al eliminarse el sudor y unirse a restos bacterianos y piel muerta, pueden obstruirse y quedar sudoración atrapada e inflamarse.
Finalmente, algunas personas presentan erupciones cutáneas debido al sudor, denominada generalmente alergia al sudor. Por ejemplo, en los casos de urticaria colinérgica, el aumento de la temperatura produce que al podo tiempo de sudar aparezcan ronchas en la piel.
¿Pueden los problemas cutáneos reducir la capacidad de sudar?
Aunque en la mayoría de los casos a pesar de tener una zona cutánea afectada por una enfermedad o lesión no perdemos la capacidad para sudar, en algunos casos se puede dar la anhidrosis o hipohidrosis, una condición poco frecuente en la cual las glándulas sudoríparas producen nada o muy poco sudor.
Esta puede aparecer sin una causa específica, pero también obedecer a quemaduras, infecciones inflamaciones o lesiones de la piel. Además, también puede ser consecuencia de distintos síndromes genéticos en los que las glándulas sudoríparas.
¿Cómo debemos actuar en estos casos?
Es muy importante que consultemos siempre a un profesional sanitario, preferiblemente un dermatólogo, ya que podrá ayudarnos tanto en lo referente a la sudoración como en aquello relacionado con la salud de nuestra piel. Algunas lesiones o problemas de la piel pueden desaparecer por si solas o con cuidados sencillos y no agresivos, como son las quemaduras solares (de baja intensidad) o las heridas leves.
Un factor importante para la salud de la piel, pero también para el control de la sudoración es la hidratación. Para mantener nuestra piel firme y sana, debemos beber la cantidad de agua necesaria, así como también hidratarla de manera externa.
Mediante la sudoración nuestro cuerpo pierde abundante agua, sales minerales y otras sustancias, por lo que es de suma importancia reponerlos y evitar perderlos. Si no contamos con suficiente agua nos será más difícil controlar la temperatura corporal. Por ello, si nos mantenemos hidratados al beber agua y al refrescarnos mediante, por ejemplo, la ducha o el reposo en espacios con sombra, podremos sobrellevar mejor la sudoración
En ambos casos, siempre debemos acudir a un dermatólogo para poder identificar correctamente lo que ocurre y poder recibir ayuda profesional.
Si deseáis saber más acerca de cómo controlar la sudoración y mantener la piel sana os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos antitranspirantes.
Bibliografía
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- Redacción. VIVE TU PIEL. “Causas y posibles soluciones de la irritación de tu piel”. Recuperado de: https://www.leti.com/vivetupiel/irritacion-piel/

