Si padeces de sudoración nocturna excesiva sin motivo justificado y no sabes por qué, te recomendamos que leas este artículo. Tu cuerpo puede estar alertándote de algo.
La sudoración nocturna, caracterizada por una transpiración repentina y persistente por las noches que hace que acabes empapando el pijama y las sábanas y que puede interrumpir el sueño y producir una sensación desagradable de calor y escalofríos, puede estar avisándote de que algo anda mal en tu cuerpo. Salvo que responda a una temperatura ambiental demasiado elevada o a un uso abundante o inadecuado de ropa durante la noche, la sudoración nocturna excesiva debe tomarse en consideración.
Su rapidez de instauración y su carácter abundante nocturno, molesto y continuado pueden estar indicando una causa patológica de estos sudores nocturnos. La presencia de fiebre, escalofríos o pérdida de peso, también deben tomarse en consideración. Por ello, si experimentas una sudoración excesiva y fastidiosa por las noches sin motivo aparente de forma persistente, te recomendamos que acudas al médico para que te realice las pruebas pertinentes para así poder detectar y tratar la causa que la provoca.
¿Sudoración nocturna es hiperhidrosis?
La hiperhidrosis, o sudoración excesiva, es una patología caracterizada por una sobreproducción de sudor por las glándulas sudoríparas, de forma generalizada en todo el cuerpo, o bien localizada en las manos, el cuello, las axilas, etc.
Existen dos tipos de hiperhidrosis: la hiperhidrosis primaria focalizada, de origen desconocido, y la hiperhidrosis secundaria generalizada, causada por alguna patología o algún medicamento.
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Mientras que la hiperhidrosis primaria es una sudoración localizada en partes específicas del cuerpo y de expresión diurna, la hiperhidrosis secundaria se manifiesta de manera general por todo el cuerpo y acostumbra a darse por la noche, por lo que, cuando hablamos de sudoración nocturna excesiva, solemos referirnos a una forma de hiperhidrosis secundaria.
Causas de sudoración nocturna
Según el artículo «Associations between night sweats and other sleep disturbances», publicado por James W. Mold en Annals of Family Medicine, un 34% de las 363 personas que acudieron a una decena de consultas de atención primaria analizadas declaró experimentar sudores nocturnos. ¿Cuáles pueden ser las causas de sudar mucho por las noches?
Sudoración nocturna como efecto secundario de algunos fármacos
En la mayoría de los casos, la sudoración nocturna es un efecto secundario de un fármaco.
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Los ansiolíticos y antidepresivos, tales como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) o los antidepresivos tricíclicos, suelen ser un ejemplo típico de fármacos que desencadenan este efecto secundario.
Los inhibidores de la colinesterasa, utilizados en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, o los antagonistas de los receptores opioides también pueden provocar un exceso de sudoración nocturna.
Los hipoglucemiantes, utilizados para tratar la hiperglucemia y la diabetes mellitus, y los antiinflamatorios, como la cortisona, podrían provocar esta reacción.
Por otro lado, los fármacos contra la migraña suelen causar estos episodios de sudoración repentina, así como también irritación y enrojecimiento de la piel del rostro o el cuello.
Disminuir su consumo o alternarlos con otro tipo de medicación podrían ser dos medidas útiles para controlar esta sudoración nocturna por fármacos. Sin embargo, es importante que consultes con un médico antes de realizar cualquier cambio.

Sudoración nocturna como síntoma de algunas enfermedades
Existen una serie de posibles patologías que pueden también causar una sudoración nocturna excesiva, con (p. ej., infecciones) o sin fiebre (p. ej., reflujo gastroesofágico), a destacar:
– Infecciones crónicas (tuberculosis, endocarditis bacteriana subaguda, brucelosis, malaria, etc.). La fiebre es una de las estrategias que tiene tu cuerpo para combatir una infección y, para contrarrestar este incremento de la temperatura corporal, se acaba desencadenando un aumento de sudoración.
– Alteraciones neurológicas (enfermedad de Parkinson, hipotermia episódica con hiperhidrosis, epilepsia postraumática o poshemorrágica, disautonomía familiar, etc.). La orden de sudar que reciben las glándulas sudoríparas proviene del sistema nervioso central, por lo que el daño provocado por estas enfermedades en esa zona podría causar errores en las señales enviadas a las glándulas generadoras de sudor, lo que explicaría el aumento de sudoración nocturna.
– Alteraciones hormonales (trastornos de la glándula tiroides, hiperpituitarismo, acromegalia, etc.). La sudoración nocturna en hombres puede responder a bajos niveles de testosterona o a altos valores de cortisol. La sudoración nocturna en la mujer puede estar presente durante la menopausia.
– Alteraciones metabólicas (diabetes mellitus e hipoglucemia). Por ejemplo, las personas que padecen diabetes pueden experimentar un descenso de la glucemia por la noche, lo que provoca la liberación de epinefrina, conocida también como adrenalina, por el organismo, con la intención de aumentar el nivel de azúcar en sangre, lo que podría acompañarse de un aumento de la sudoración nocturna.
– Cáncer. La sudoración nocturna por cáncer es un síntoma temprano de algunos tipos de tumores, sobre todo del linfoma, una neoplasia que ataca a las células linfáticas, un tipo de glóbulo blanco encargado de fabricar tus defensas. En este caso, el exceso de sudoración nocturno se produce porque los tumores liberan ciertas sustancias a la sangre que provocan un aumento de la temperatura corporal y que tu cuerpo sude para conseguir enfriarse. También puede ser el resultado de ciertos tratamientos utilizados para combatirlo, como la hormonoterapia, la quimioterapia o la radioterapia, y de ciertos fármacos utilizados para prevenir la aparición o para controlar la evolución de esta enfermedad.
– Otras alteraciones médicas (insuficiencia cardíaca congestiva, reflujo gastroesofágico, síndrome de apnea del sueño, etc.).
Mantenerse bien hidratado, utilizar ropa adecuada para dormir, controlar la temperatura de la habitación o evitar el consumo de comidas picantes por la noche pueden ayudar a controlar un sudor por la noche abundante, pero, si a pesar de instaurar estas medidas, sigues presentando una sudoración nocturna excesiva, acude a tu médico para que valore tu situación y pueda darte los consejos adecuados.

