Padecer de sudores nocturnos y ansiedad puede ser muy desagradable. Tal vez experimentes sudores mientras duermes y te levantes con el pijama empapado, o puede que sientas calor hasta el punto de sudar, aunque la temperatura de la habitación sea normal.
Lo cierto es que la sudoración es una respuesta necesaria y adaptativa al aumento de la temperatura, ya que ayuda a enfriar el cuerpo cuando hace calor en el exterior o al hacer ejercicio. Pero sudar en exceso, aunque no hagas ejercicio ni haya cambios de temperatura, puede ser un signo de sudoración excesiva o hiperhidrosis.
Algunos síntomas de trastornos psicológicos, como la ansiedad, provocan este exceso de sudoración. A su vez, los sudores nocturnos suelen generar ansiedad si interfieren en la vida diaria de forma significativa, lo que genera un círculo vicioso.
Los sudores nocturnos pueden aparecer de forma puntual o continuada, y pueden ir precedidos o acompañados de una escalada en los síntomas de ansiedad, nerviosismo o miedo.
Además, suelen presentarse con variaciones en intensidad, pudiendo ser leves, moderados o graves. En ocasiones los episodios comienzan de forma imprevisible, lo que causa más angustia a quienes los padecen.

Sudor nocturno: causas principales y relación con la ansiedad
Ante un exceso de sudoración nocturna repetidamente debemos descartar causas médicas entre las que se encuentran las infecciones, efectos secundarios de medicamentos, diabetes, enfermedades neurológica, cambios hormonales como la menopausia o incluso algunos tumores.
Sin embargo, en la mayoría de los casos este aumento de sudor nocturno responde a una situación de ansiedad. Es probable que se desencadenen como reacción al estrés, ya que la ansiedad hace que se active una respuesta específica ante el peligro.
Esta reacción genera de forma inmediata cambios fisiológicos, psicológicos y emocionales en el cuerpo, dirigidos a la huida o la lucha contra una amenaza percibida. El corazón se acelera, el patrón de respiración cambia y hay una tendencia a sudar más de lo normal.
Otra posible causa de los sudores fríos es la ansiedad que provocan las pesadillas, ya que el miedo que se experimenta durante estos sueños activa la respuesta del sistema nervioso. A su vez, vivir en condiciones estresantes va a causarte más pesadillas de lo habitual.
Sudor en las manos y ansiedad
Otra respuesta muy común al estrés es la sudoración en las manos, también llamada hiperhidrosis palmar. Es verdaderamente incómoda y las personas que la sufren sienten mucha vergüenza al estrechar la mano a alguien, manejar documentos en el trabajo o dejar rastros de sudor en los objetos.
Además, tanto la sudoración en las palmas de manos como la sudoración en los pies son muy habituales dentro de los sudores nocturnos. De hecho, puede que por la noche sientas frío en manos y pies y que, aun así, estén sudando. Si tus sudores nocturnos son habituales, puedes llegar a sufrir infecciones por hongos y bacterias o aparición de ampollas.
Otro problema derivado del sudor excesivo en manos y pies es el mal olor, que puede resultar muy incómodo y lleva a muchas personas a retraerse y evitar dormir junto a otra persona, afectando la relación de pareja.
Tratamiento de los sudores nocturnos
La principal recomendación para combatir los sudores nocturnos es descartar que la causa no sea otra a parte de la ansiedad. Para ello, un profesional sanitario deberá establecer un diagnóstico de las posibles causas subyacentes del exceso de sudoración.
Cuando el sudor nocturno aparece acompañado de ansiedad y su causa principal es la reacción al estrés, relajarte te ayudará a frenar la respuesta de tu cuerpo y los cambios que genera.
Si no consigues relajarte por ti mismo, deberás buscar ayuda para tratar el problema de base. Puedes recurrir al tratamiento psicológico y/o psiquiátrico del trastorno de ansiedad.
Además del tratamiento para la ansiedad, puedes usar otras estrategias para lidiar con la sudoración durante la noche y tener un descanso reparador:
- Utiliza productos antitranspirantes: Antes de ir a dormir, puedes aplicar un gel desodorante y antitranspirante en las manos y los pies.
- Elije un pijama natural: Los pijamas hechos con materiales naturales como el algodón o la seda son la mejor opción para que tu piel respire. Es mejor no llevar calcetines en la cama si no los necesitas.
- Cambia la ropa de cama: Elige ropa de cama con materiales transpirables y hechos de algodón. Distribuye la ropa de cama en capas para poder ir apartando sábanas si tienes calor. También puedes usar almohadas con gel refrescante.
- Relaja tu mente antes de ir a la cama: A veces, el mismo temor a no dormir bien activa la ansiedad. Puedes establecer una rutina de meditación o yoga suave que te ayude a relajarte.
- Evita el uso de dispositivos electrónicos: La luz de las pantallas suele tener un efecto estimulante sobre el cerebro, por lo que conviene dejar de usar teléfonos, ordenadores o tablets al menos una hora antes de acostarse.

